Ser Aleksei Kapler
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| Aleksei Kapler (izq), Yulia Drunina y Veniamen Kaverin en un congreso de escritores (1965) |
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La proyección en la Unión
Soviética de Blancanieves y los siete
enanitos a principios de los años cuarenta fue uno de los eventos que
acercó al cineasta Aleksei Kapler a quien sería su próxima pareja, una
jovencita de dieciséis años de nombre Svetlana. Kapler había dirigido un par de
películas y era guionista para otras tantas, de manera que gozaba de cierto
prestigio. En 1938 el mismísimo Josef Stalin lo había llamado a su dacha para
encargarle el guion para una película sobre Lenin. “Algo sabio” dijo Stalin
sobre su guion en las reuniones, cuenta Kapler. Como Sergei Eisenstein, Grigori
Aleksandrov y otros grandes cineastas contemporáneos, Kapler quedó impresionado
por el trabajo de Walt Disney y como podía esperarse, no dudó en compartirlo
con Svetlana.
Lenin en octubre (1937) y Lenin
en 1918 (1939, ambas dirigidas por Mijaíl Romm) fueron el resultado del
encargo de Stalin para Kapler: un par de películas que tuvieron éxito y que le
valieron en 1941 el Premio Stalin de las Artes al guionista. Si bien Lenin
consideraba al cine el arte más importante para los soviéticos, nunca le prestó
mayor atención a los nacionalismos: su ideal era la lucha de clases. Su ameno
sucesor, sin embargo, no solo disfrutaba muchísimo el cine (mientras más
agringado, mejor), sino que insistió en el nacionalismo como doctrina de su
régimen. Kapler, obnubilado ante la presencia del Padrecito, pareciese no haber
notado que este tal vez no era como su antecesor, pues tal vez vería mal sus
tendencias bohemias, sus viajes al exterior y sobre todo su fe. El
antisemitismo de Stalin fue casi tan ferviente como el de su colega alemán.
Recién celebrado por su
excelencia en la cinematografía soviética, Kapler es enviado por el Partido a
otra ciudad a hacer un trabajo fotográfico. Su relación con la joven Svetlana
iba de maravillas. Le escribió unas cuantas cartas donde manifestaba su cariño
por ella. Kapler realizó el guion de un par de películas más entre 1942 y 1943
y desapareció por más de diez años, hasta 1956, cuando se estrenó una comedia
cuyo guion era suyo.
2
Svetlana Stalin, hija del hombre
del bigote de cucaracha (descripción que le valió al poeta Ossip Mandelstam la
muerte) había leído en el periódico una nota de su novio en la que describía
con detalle sus largas caminatas juntos por las calles de la tierra del hombre
nuevo. Cuenta que pensó en lo que diría su padre. Su hermano se había encargado
de hacerle llegar algo de información al respecto a Stalin, quien irrumpió en
su habitación y le gritó enfurecido que era una tonta, que nadie va a quererla
después de esto, pues estaba convencido de que Svetlana se había acostado con
el cineasta judío. Le exigió le entregase toda la correspondencia y le dijo que
no se vería más con ese hombre. La joven Svetlana entendió poco después lo que
le pasaría a Kapler: fue enviado por órdenes de su padre al campo de trabajos
forzados conocido como Vorkutá, al norte del territorio, por cinco años. El
segundo más grande después de Kolimá, este gulag era tan lejano y de clima tan
hostil, que en un principio no hubo necesidad de cercarlo, puesto que escapar
de él no tenía sentido: el trayecto hasta una ciudad podía llevar hasta tres
meses en la nieve. Cumplidos los cinco años Kapler visita Moscú por apenas unos
días cuando es apresado de nuevo y enviado a otro gulag por cinco años más.
Salió de él con el pelo blanco, en 1953, meses después de la muerte de Stalin.
3
Una vez vio a Svetlana. Casado y
con hijos, vio a la joven a la que había llevado al cine a ver Blancanieves. Kapler se casó tres veces:
su última esposa, la poeta Yulia Drunina fue parte del parlamento soviético
durante la perestroika, luego del deshielo provocado por Kruschev, ese héroe de
la retirada, como lo llama Enzensberger. Precisamente luego de su famoso discurso,
Yulia insistió a su marido para que hiciese una llamada de consuelo a Svetlana:
esta se reunió varias veces con la pareja, pero por celos cesó los encuentros.
Luego se referiría a la mujer de Kapler como “mediocre”. Kapler, ese cineasta
que surgió del frío, dirigiría y escribiría nuevas películas e incluso tendría
un programa de televisión sobre cine, habiendo sobrevivido junto a otros
artistas –como el músico de jazz Eddi Rozner (“el Louis Armstrong blanco”) y la
actriz Tatyana Okunevskaya, violada por Beria antes de ser prisionera– al gulag
de Vorkutá. También sería quien informase a su colega Sergei Bondarchuk, quien
a su vez informase a Orson Welles, que Stalin había mandado a agentes de la KGB
a asesinar a John Wayne. Pero esa es otra historia.



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